El Naufragio.

 

El único sobreviviente de un naufragio fue visto sobre una pequeña e inhabitada isla del Caribe.

El náufrago oraba fervientemente todos los días, pidiendo a Dios que lo rescatara, y todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba. Es más, llegó a pensar que Dios no lo escuchaba y que su destino sería morir solo en aquella isla.

Cansado de las lluvias y del intenso calor, edificó una pequeña cabaña con techo de palma para protegerse. También construyó una serie de herramientas para facilitarse la vida.

En un rincón, ante un pequeño altar donde una vela hecha con manteca de puerco espín iluminaba las esperanzas, suplicaba a Dios por que pronto lo rescataran y pudiera estar con los suyos.

Un día, después de ir de cacería, regresó y encontró la pequeña choza en llamas. Todo lo que él tenía se lo estaba devorando el fuego; las llamas subían hacia el cielo y con ellas todas sus esperanzas morían.

Él estaba confundido y enojado con Dios y llorando le gritaba: “¡Señor!, ¿cómo pudiste hacerme esto?, me separaste de mi familia, me abandonaste en esta isla y me has quitado lo que más yo amo. ¿Qué quieres de mí, Señor?” Agotado de tanto llorar, de tanto gritar se quedó dormido sobre la arena.

A la mañana siguiente lo despertó el fuerte sonido del silbato de un barco que se acercaba a la isla. ¡Venían a rescatarlo!

“¿Cómo sabían que yo estaba aquí?”, les cuestionó a los marineros, y uno de los rescatadores le contestó: “Vimos las señales de humo que nos hiciste, las llamas resplandecían a kilómetros mar adentro, no sé cómo lograste atizar ese fabuloso fuego”.

Recordando su enojo del día anterior, el náufrago cerró sus ojos, diciendo a Dios:

“Señor, no sólo permitiste que sobreviviera a este terrible naufragio, donde todos los demás murieron, sino además, me amas tanto, que me llevas a casa para poder abrazar y besar a mis hijos y a mi esposa. ¡Gracias por esta nueva oportunidad que me has dado de vivir hoy!”

A veces es muy fácil dejarse caer en la desesperanza cuando las cosas van mal, pero no debemos de perder la fe, porque Dios está trabajando en nuestras vidas, en medio de las penas y el sufrimiento. Dios hará cosas en tu vida, cosas que posiblemente no te gusten y que te van a doler, pero Él está dándote lo que más te conviene.

Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme…. puede ser simplemente una señal que surge de la GRACIA de Dios.

Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros mismos: DIOS TIENE UNA RESPUESTA POSITIVA A ESTO.

“La casualidad es un seudónimo que Dios usa cuando opta por no firmar su nombre.” Anatole France

Este pequeño cuento nos enseña que la sabiduría del Padre es en algunos momentos no razonable al entendimiento humano. La mente nos limita a la situación, al hecho, al problema del momento, y no me permite entender la voluntad de Dios.

Hoy, posiblemente te encuentres sin trabajo, bajo presiones, sin dinero, con deudas y grandes necesidades. Esto no te permite entender los modos de actuar de Dios.

¿Por qué Dios permite que las cosas sucedan? ¿Por qué el Padre no escucha mis plegarias de desesperación?

Y la mente empieza a encontrar al culpable de la situación; siempre existirá un culpable que no sea yo. Entonces, si hay alguien que no puede defenderse, ese es Dios, así que lo más fácil es echarle la culpa a Él. Pero Dios siempre tiene una respuesta positiva a lo que te pasa, sólo tienes que darle tiempo, tener fe y hacer lo que te corresponda para cambiar las cosas.

Dios no es responsable de lo que sucedió en el pasado, ni de lo que suceda en el presente o en el futuro de tu vida. Tú eres el único que puedes construir un mejor mañana.

El solicitar socorro al cielo en las necesidades, es imprescindible. Pero el no aprovecharlo es un crimen de dilapidación.

Atiende pues a la oración, escucha qué es lo que Él pide de ti, pero no olvides la acción.

 

 

Reza pero escucha

 

 

Medita pero trabaja

 

 

Pide pero busca

Con este binomio de oración y acción, fortaleceremos nuestras dos alas, para volar alto, sin riesgo de despeñarnos en el abismo. Deja que tu águila levante el vuelo y alcance a dominar la grandeza del universo.

“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.” Miguel de Cervantes Saavedra

Francisco Yañez un motivador profundo

 

Sinceramente Francisco Yañez

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2 Responses to El Naufragio.

  1. Alba Miranda says:

    Quiero comprar el libro Win, en guatemala donde lo puedo adquirir, muchas bendiciones.

  2. Francisco Guzmán says:

    Gracias Francisco por compartirnos temas tan motivantes. Que Dios te bendiga por compartir tan lindos regalos.

    Saludos cordiales,
    Francisco Guzmán

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